Estilos Artísticos

Xilografía

Si hay un lugar al que atribuir el origen de la xilografía, la definición más fiable lo sitúa en China, hacia el año 220 d.C., donde se utilizaba dicha técnica para la impresión de oraciones budistas, naipes, papel moneda o para la estampación de telas. Esta técnica se encuentra relacionada con el descubrimiento de la imprenta, aunque las primeras apariciones de libros impresos se dieron en China, como por ejemplo El Sutra del Diamante, editado por Wang Chieh, publicado aproximadamente 600 años antes que la Biblia de Gutenberg. Su expansión llegaría a Japón y Corea poco tiempo después, y sobre todo en el país nipón alcanzaría un gran desarrollo artístico durante el periodo Edo, con las estampas de Ukiyo-e. Dentro de este estilo de grabado podemos encontrar la famosísima obra de Katsushika Hokusai: La gran ola de Kanagawa (1831) o Pinzón y flores de cerezo llorón (entre 1834 y 1835).

Es una técnica de impresión con matrices de madera, proveniente del griego xýlon y gráphō, que significan respectivamente “madera” y “acto de grabar o escribir”. Dependiendo de la manera en que se realice el grabado, podemos encontrar dos variantes: “al hilo” o “a testa”.

Al hilo: fue la técnica predominante hasta el siglo XIX. Es una técnica propensa a la aparición de nudos y fibras irregulares, debido a que el grabado se realiza en paralelo a las fibras del tronco.

A testa: a partir del siglo XIX, esta se convierte en la técnica predominante, ya que la superficie de grabado es perpendicular a las fibras. También es conocida como xilografía a contra fibra o a contra hilo.

Con el tiempo, esta técnica llegaría a Europa, hacia el siglo XIV, probablemente a través de rutas comerciales, alcanzando su auge en el siglo XV. Posteriormente perdería relevancia a medida que otras técnicas, como el grabado en metal, comenzaron a popularizarse. Fue utilizada por diversos autores, entre los que destacan Alberto Durero con El Apocalipsis, o Hans Holbein el Joven con La danza de la muerte.

En la primera mitad del siglo XVI adquiere gran importancia, sobre todo en Alemania e Italia, utilizándose para hacer grabados basados en obras artísticas, como las de Tiziano o Rafael. En el siglo XIX se utilizaría mucho más la xilografía a contra fibra y, por último, en el siglo XX cobra gran relevancia debido a su utilización por parte de artistas expresionistas nórdicos y alemanes.

Katsushika Hokusai "Pinzón y flores de cerezo llorón". Entre 1834 y 1835.

Grabado en Metal

El grabado en metal tuvo su origen en Europa a mediados del siglo XV. Estaba vinculado inicialmente a los orfebres, quienes decoraban sus objetos de metal con incisiones. Con el tiempo, estas incisiones comenzaron a estamparse sobre papel, originando así las primeras estampas grabadas. Concretamente en Alemania podemos situar el epicentro de la aparición de esta técnica, aunque países como Italia o los Países Bajos también contribuyeron de manera significativa a su expansión y desarrollo.

Este tipo de grabado permitió reproducir imágenes y difundirlas de forma más accesible para toda la población. Gracias a ello, fue clave para la ilustración de libros científicos, religiosos y artísticos, además de ayudar a la recreación de momentos históricos, paisajes, costumbres o figuras públicas. Desde las obras de Durero hasta las de Goya, el grabado en metal ha sido una de las técnicas más importantes dentro del arte gráfico, permitiendo a los artistas ser más delicados, eficientes e imaginativos, gracias a las especiales características del metal.

La intensa proliferación del grabado en metal derivó en diferentes subtipos:

Buril: Fue predominante durante los siglos XV y XVI gracias a su gran precisión. Esta técnica consistía en tallar directamente sobre una plancha de metal, normalmente de cobre, con un instrumento llamado buril, el cual era puntiagudo.
Martín Schongauer – La Virgen del Rosal (1473)

Aguafuerte: Consistía en cubrir la plancha de metal con una capa de barniz y luego dibujar sobre ella con una punta para, posteriormente, sumergirla en ácido. El dibujo se grababa por corrosión. Esta técnica fue ampliamente utilizada del siglo XVI al XIX.
Louis Meunier – Plaza de San Juan de Dios de Cádiz (grabado entre 1665 y 1668)

Aguatinta: Utiliza resina pulverizada que se adhiere a la plancha y se graba con ácido, creando tonos continuos similares a los de la acuarela.
Francisco de Goya – Los Desastres de la Guerra

Punta seca: Se raya directamente sobre la plancha con una aguja de acero, levantando una rebaba que produce líneas suaves y aterciopeladas.
Alberto Durero – La Virgen con la nube

Mezzotinta: Técnica tonal que comienza con una superficie completamente rugosa y que se alisa selectivamente para crear luces.
John Martin – El Gran Día de su Ira

Dentro del grabado en metal encontramos la que, posiblemente, sea la cumbre técnica del grabado europeo. Esta técnica ofrece una altísima calidad artística gracias a su precisión en los detalles y en la representación de texturas. Además, permite una expresión emocional y simbólica profunda, como bien demostraron los artistas del Barroco. Comparada con otras técnicas, también destaca por su gran resistencia al paso del tiempo.

La calcografía es una técnica de grabado en hueco realizada sobre planchas metálicas. A diferencia de métodos como la xilografía, donde se imprime desde la superficie, en la calcografía la tinta se deposita en incisiones o surcos grabados en la plancha. Estas incisiones se transfieren al papel mediante una prensa de rodillos, que ejerce una gran presión para lograr la impresión.

Un ejemplo destacado es el conjunto de grabados a color Grabados de Cádiz, Málaga y Sevilla (1593), incluido en la obra Civitates Orbis Terrarum, de Georg Braun.

“Grabados de Cádiz, Málaga y Sevilla.” 1593. A color. En la obra "Civitates Orbis Terrarvm" de Georg Braun.

Litografía

Litografía significa literalmente “escritura sobre piedra”, siendo una técnica de impresión planográfica, lo que implica que la superficie de impresión es completamente plana, a diferencia de la xilografía o la calcografía. Esta técnica se basa en el principio de repulsión entre el agua y la grasa. El artista dibuja sobre una piedra caliza utilizando lápices o tintas grasas. Luego, la piedra se trata químicamente para que las zonas sin dibujo retengan el agua, de modo que la tinta grasa solo se adhiera al dibujo original. Al presionar la piedra contra el papel, la imagen se transfiere.

La litografía fue inventada por Alois Senefelder en Alemania en el año 1796, y en los siglos posteriores se expandió por la mayor parte de los países europeos. Supuso una auténtica revolución: era una técnica accesible, versátil y con múltiples posibilidades. Ofrecía ventajas frente a otras técnicas debido a su bajo coste, la posibilidad de imprimir en color y la ausencia de necesidad de tallar, ya que el proceso se realiza directamente sobre la piedra.

Durante el siglo XIX fue el medio favorito para la prensa satírica, diversas revistas, carteles publicitarios e ilustraciones científicas, que la utilizaron de forma muy extendida. Podemos encontrar ejemplos destacados en las obras de:

  • Honoré Daumier, Les Gens de Justice (1845)

  • Henri de Toulouse-Lautrec, Divan Japonais (1893)

  • Odilon Redon, Les Origines (1883)

Henri de Toulouse – Lautrec “Divan Japonais”. 1893

Honoré Daumier “Les Gens de Justice”. 1845.

Odilon Redon “Les Origines”. 1883.


Javier Becerra Serrano

Creador y Editor de la página web

Alumno Máster Historia y Humanidades Digitales

Email: jbecser@alu.upo.es


 

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